NAVIDAD EN EL SIGLO XXI

Siglo de la velocidad, los filtros y la fantasía;
perdida la felicidad, reemplazada por la alegría
saturada de entretenimiento…

Sin tiempo para contemplar tu rostro,
con la mente vacía, inundada de un sinfín
de datos falsos y pocos verdaderos,
corriendo hacia la muerte como si ésta no existiera…

Sin tiempo para apreciar lo valioso y verdadero,
con el don de la vida en el aquí y el ahora
que se esfuma en la burbuja informática,
en la paradoja persistente
de humanos deshumanizados,
personas que son lo que son
y optan por vivir como si no fueran…

Pretendemos una eternidad que se nos escapa
y una felicidad que buscamos allí, en cualquier parte,
donde no puede ser hallada.

Necesitamos ser rescatados
de esta locura que nos asedia,
seguimos tal como fuimos vistos entonces,
como ovejas extraviadas que no tienen pastor…

Brillarán las luces, florecerá el comercio,
algunos se alegrarán, otros se entristecerán,
unos pocos contemplarán tu rostro, Jesús,
y disfrutarán de un gozo
que va más allá de las circunstancias,
y apreciarán que dejaras tu trono en la gloria
para compartir con nosotros
esta dimensión de un lugar en el espacio
y el tiempo…
con nuestra naturaleza humana en plenitud
para salvarnos de una segura condena…

Más allá de todos los sinsabores de la vida,
de los temores, de las frustraciones y dolores,
nada importa cuando nos detenemos
a contemplar la sonrisa de un bebé
como lo fue la tuya,
tú, Jesús, nos llenas de esperanza…

El gozo eterno de ver tu rostro en la gloria,
rostro que fue desfigurado en una cruz
para salvarnos de una segura condena…

Es ese el gozo verdadero
que debiera iluminarnos esta Navidad…

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