¿ESTO ES TODO?: UNA REFLEXIÓN TRAS LA MUERTE DE TRES CRISTIANOS INFLUYENTES

Tres personas cristianas, muy influyentes, fallecieron este año y no solo llamaron la atención de cristianos a nivel mundial sino también la atención de medios de comunicación seculares: 

John MacArthur, esposo de Patricia MacArthur y padre de 4 hijos, quien sirvió en el ministerio pastoral de la iglesia Grace Community Church por 56 años, escribió/editó más de 150 libros (entre ellos los 34 volúmenes con comentarios respecto al Nuevo Testamento), fue presidente de The Master’s University desde 1985 hasta 2019 y posteriormente ocupó el cargo de canciller de la institución, tuvo un gran impacto en el ámbito evangélico por el énfasis que le daba a la predicación expositiva. Falleció a los 86 años, el 14 de julio.

Voddie Baucham, esposo de Bridget Baucham y padre de 9 hijos, quien fundó Voddie Baucham Ministries en 1993, fue nombrado Decano de Teología en la Universidad Cristiana Africana en Lusaka, miembro fundador de la facultad del Instituto de Teología Pública, plantador de iglesias, pastor, profesor y autor de varios libros con un énfasis en lo que es la familia y en este tiempo libros de gran influencia con respecto a lo que ha crecido en Estados Unidos conocido como “Teoría Racial Crítica”. Falleció a los 56 años, el 25 de septiembre.

Charlie Kirk, esposo de Erika Kirk y padre de dos hijos, conocido activista conservador, cristiano, cofundador de Turning Point USA (organización que busca defender e impartir las posturas conservadoras de temas como el aborto, ideología de género, raza, etc. en universidades, colegios e instituciones a través de debates abiertos), un podcaster que llegó a ser uno de los 10 más populares, escritor de un libro que llegó a ser uno de los “mejor vendidos” en Nueva York (The New York Times Best Seller). Fue asesinado a los 31 años, el 10 de septiembre.

86, 56, 31…

Al igual que las tres personas mencionadas, todos nosotros tenemos objetivos por alcanzar, metas, trabajos, proyectos, etc. Pero, ¿que pasaría si el día de mañana simplemente ya no despertamos? ¿Eso habrá sido todo? 

Algunos incluso creen que después de esta vida ya no hay nada más y digo entonces: ¿Qué sentido tiene la vida si todo se trata de vivir para uno mismo y al fin y al cabo no queda nada y simplemente pasas a la inexistencia? Aquellas personas que persiguen lo que el mundo clama como “lo mejor” en esta vida, se pasan persiguiendo algo que nunca alcanzará para llenarlos (dinero, éxito, reconocimiento, fama, comodidad). Quieran o no, no hay un punto en el que podrán decir “estoy satisfecho”, siempre están en busca de algo más que pueda llenar aquel vacío que todos tenemos pero buscan llenarlo con las cosas incorrectas.

¿Te das cuenta del sinsentido de tu vida si no tienes un propósito mayor que el vivir para ti?

Estudio en el colegio para ir a la universidad, ¿y después? Estudio en la universidad para trabajar, ¿y después? Trabajo para tener más dinero, ¿y después?… No hay un fin en sí mismo. Puedes cambiar cada una de las cosas que mencioné con lo que tu persigues, e incluso continuar añadiendo más y más y solo te darás cuenta de que realmente no llegas a nada. Continúas en una búsqueda sin fin.

Las tres personas que mencioné al principio eran de muy diferentes edades y sin embargo, los tres se fueron en un mismo año… Uno murió a una edad considerablemente normal, pero las otras dos personas muy probablemente fallecieron sin pensar que ese sería su último día. Lo que debe hacerte pensar es que sin importar cuán joven o avanzado en edad seas, no sabes cuándo te tocará morir. Enfermedad, accidente, avanzado en edad, perseguido y asesinado y un sinfín de cosas que podrían ser las posibles causas de tu muerte. Y lo que debería preocuparte no es el cómo de tu muerte, sino la incertidumbre del CUÁNDO. Podría ser hoy mismo, mañana, o tal vez de aquí a unos años. Pero la pregunta es: ¿Realmente no hay nada más allá de la muerte? Permíteme ser quien te diga: Sí, si hay más; hay mucho más. 

Esto no es todo

Lo que la Palabra nos dice es que al final de nuestras vidas compareceremos ante aquel Juez Justo que nos declarará culpables a causa de los pecados que hemos cometido (Romanos 3:23, Hebreos 9:27), basta con que hayamos quebrantado uno de los mandamientos de Dios para hacernos transgresores de la ley y ser merecedores de un castigo (Santiago 2:10). Un Juez Justo no dejará pasar ni una falta sin castigarla, sin importar todas las cosas buenas que hayamos hecho, estas serán inútiles y como trapos de inmundicia a la hora de hacer justicia (Isaías 64:6). Y ahora… ¿Qué haremos? ¿Cómo podremos ser salvos de esta condenación de la que todos somos merecedores? Puedo decirte, hay un solo camino de salvación y este únicamente podrás hallarlo en una Biblia. 

Esta vida es pasajera, la que ha de venir es la eterna, pero eterna en el cielo o en el infierno.

John MacArthur, Voddie Baucham, Charlie Kirk tenían algo en común y era que ellos, por la gracia de Dios, habían hallado ese propósito de vida a través de Cristo. ¡Ellos tenían una esperanza viva! No solo llegaron al camino de salvación, sino que, en las fuerzas del Señor, vivieron conforme a la fe que profesaban tener, sin importar el que puedan ser perseguidos por causa de ella (algo que sí sucedió), se mantuvieron firmes en sus convicciones y pelearon la buena batalla hasta el final. 

Fueron esa luz que Dios les demandaba que sean en medio de un mundo rodeado de tinieblas y, ahora mismo, ellos gozan de la presencia del Señor. No puedo decir que hayan sido personas perfectas, nadie lo es, pues seguimos en este cuerpo de muerte (Romanos 7), pero sí puedo decir que buscaban la voluntad del Señor, sujetarse a ella, negándose muchas veces a ellos mismos, puestos sus ojos en Cristo. Seguramente aún veían mucho por delante, proyectaban y planeaban aún mucho más, buscando ser fieles al Señor, fieles mayordomos y administradores de los talentos que el Señor les había dado, con el fin de honrar y glorificar su nombre. Pero fue también el Señor quien determinó el principio y el final de la carrera de cada uno de ellos.

Como cristianos nosotros vivimos a la luz del glorioso final, batallamos en las fuerzas del Señor con la certeza de que alcanzaremos la victoria, planeamos pero siempre confiando en la soberana voluntad del Señor y así como en la Palabra dice, nosotros también decimos: “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello” (Santiago 4:15)

Pero si no eres cristiano… ¿A la luz de qué te encuentras viviendo ahora? Es mi anhelo que este texto llegue a ti de tal forma que te anime a que examines tu vida y te preguntes: ¿Realmente esto es todo?

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