Por Andrea Guachalla
Hemos estado encerrados en casa todo el año, ahora es el momento de prepararnos para la próxima ronda. Pero comencemos esta con una pregunta: ¿Cuántos de ustedes estaban esperando que terminara 2020 para que pudiéramos volver a la normalidad?
Qué ingenuo de nuestra parte…
Puedo decir que por lo menos por mi parte, yo no estaba esperando a que la vida volviera a la normalidad, pero sí esperaba que Coronalandia, la tierra donde debemos usar máscaras y evitar a otras personas tanto como sea humanamente posible, se convertiría en la “nueva normalidad”. No me gusta, no lo apruebo, pero vivo en el planeta tierra, como tú, como todos los demás, y se supone que yo también debo someterme al gobierno y sus cuarentenas rígidas. ¿Pero no fue esta temporada de arresto domiciliario un buen tiempo para descubrir cosas interesantes? Para mí, fue un tiempo de descubrir que ser prisionera es manejable siempre y cuando se tengan libros para pasar el tiempo, que la mitad inferior de nuestras caras – que ahora debemos cubrir con una mascara – si tenía un propósito en la comunicación y sin ella es difícil mostrar una sonrisa. Fue un tiempo de descubrir que caminar hasta el supermercado se puede considerar una caminata aventurera dependiendo del grado de temor que uno tiene a salir.
Todo eso está muy bien. Es gracioso incluso. Estoy segura de que muchos de ustedes han descubierto cosas más interesantes. Si eres cristiano, probablemente hayas pasado más tiempo estudiando la Palabra de Dios, tal vez leyendo libros sobre la Biblia y, con suerte, ha sido un tiempo fructífero en general. Pero por otro lado, seas cristiano o no, es posible que también hayas aprendido algo sobre cómo funciona el mundo, porque probablemente hayas notado las incongruencias de los medios de comunicación con respecto al manejo de la situación de COVID, y eso, quizás, te ha llevado a ser más imparcial y buscar información en diferentes medios de comunicación. No solo en cuanto a este asunto, sino en muchos otros. Coronalandia comenzó esa búsqueda, la búsqueda de la verdad, al menos para mí.
Desde que COVID-19 se dispersó por todo el mundo desde China hasta las elecciones presidenciales en los EE. UU. y mi país natal, Bolivia, y los controversiales verificadores de datos (fact-checkers) que Facebook ha estado usando para silenciar voces, hemos tenido una oportunidad sin precedentes de aprender cómo el mundo funciona realmente; y se necesitó tal desastre. Estar encerrado en casa, bombardeado por información, desinformación, noticias no deseadas, etc., hizo que fuera más obvio que algunos patrones se repitan una y otra vez, no solo dónde estás, sino en todo el mundo. No solo en lo que respecta a la pandemia, sino también a la política y tendencias ideológicas.
Entre los principales problemas que vi a lo largo de 2020 está el hecho de que la política y las ideologías amorales han infectado la educación, la sociedad, la religión y las familias. ¿Cómo no pude ver esto antes? Solo tenía que dar un paso atrás, escuchar más cuidadosamente, leer más atentamente y abrir más los ojos para darme cuenta de que lo que me enseñaron en la escuela, lo que aprendí en la universidad, con lo que me bombardean en las redes sociales, lo que veo en la televisión, leo en las noticias y lo que Hollywood me vende como mero entretenimiento no es tan imparcial como pensaba. En todo caso, es todo lo contrario.
Me di cuenta de que todas aquellas personas que analizaban con ahínco lo que veían en la televisión y verificaban la información con reportes de otros medios de comunicación o se resistían a las ideologías que son tendencia en las redes sociales, no estaban locas después de todo. Todas las personas que me decían “¡No creas todo lo que te dicen en la escuela o en las noticias!”, en realidad tenían una razón para hacerlo. La pregunta es: ¿Cómo se enteraron de la parcialidad de los medios? Bueno, ellos leen. Eso es lo que hacen. Y seguramente saben un poco más de historia que yo, lo que les ayuda a ver cómo tantas cosas que han sucedido en la historia están sucediendo de nuevo. Estos sesgos y los patrones de corrupción que están destinados a repetirse una y otra vez están aplastando a una generación que es reacia a leer, propensa a perder el tiempo en entretenimiento sin sentido y, por lo tanto, sigue ingenuamente cualquier tendencia que les presente la industria del entretenimiento o los medios de comunicación.
¿En qué nos hemos convertido? Sueno como mi abuelo. Pero a este punto no me importa.
Si no leemos o nos atrevemos a pensar críticamente, estamos condenados. Si no defendemos la verdad de la Biblia, la Palabra de Dios, la única fuente de verdad absoluta, y cómo define a la sociedad, el gobierno, la familia, la iglesia, al hombre y a la mujer, estamos perdidos. Perdidos para siempre.
Como cristiana, entre las cosas que he encontrado más angustiantes, están las ideologías anti bíblicas que, con el tiempo, han ido moldeando nuestro pensamiento de una manera que hace que sea muy difícil volver atrás y acoger las verdades bíblicas que se nos había enseñado quizá por medio de nuestros padres cristianos, o en la escuela dominical, o en cualquier lugar donde recibimos algún tipo de enseñanza “religiosa”. Al mismo tiempo que nos oponemos a todas las cosas buenas que aprendimos, también estamos sumergidos en un entorno en el que vemos esto: tanto a hombres como a mujeres se les enseña a rebelarse contra el diseño y el propósito que Dios les dio. A los hombres a menudo se les enseña a verse a sí mismos como opresores y tóxicos y a las mujeres a menudo se les enseña a verse a sí mismas como víctimas de opresión. Los hombres deben ser más femeninos o apoyar el feminismo en general, las mujeres deben ser liberadas y empoderadas.
¿Cómo se supone que vivamos una vida cristiana? ¿Cómo se supone que honremos a Dios?
Esta es principalmente la razón por la que este año publicamos varias series diferentes que abordan temas sobre el diseño de la mujer, la feminidad y la pureza desde un punto de vista bíblico, como una forma de luchar contra la narrativa feminista que quiere “empoderarnos” rechazando el diseño de Dios para las mujeres. Exploraremos la vida de diferentes mujeres en la Biblia y cómo su caminar fue moldeado por su confianza en el Señor. También nos hablaremos sobre el Evangelio y discutiremos sobre la razón por la que es ofensivo en estos tiempos y cómo debemos permanecer firmes al enfrentar rechazo, persecución y otras dificultades como consecuencia de compartir el Evangelio de Cristo.
Debido a lo extendido que están el feminismo y la teoría crítica en la industria del entretenimiento, publicaremos la serie “Feminismo y caras bonitas”, en el transcurso de la cual analizaremos la retórica y las ideologías que nos lanzan varias feministas, y determinaremos en qué sentido las ideologías que defienden están en absoluto conflicto con las verdades de la Biblia. Además de esto, estaremos abordando la “cultura de la muerte” expresada en el aborto y su legalización en diferentes países, y formas de combatirla. Y, como siempre, continuaremos nuestra serie sobre doctrinas bíblicas y su representación en la cultura y diferentes formas de arte. Con todo esto, esperamos y oramos para que seas bendecido y que permanezcas con nosotros mientras buscamos la verdad.
2020 ha terminado, sí. Un año que nos enseñó que no somos más que niebla necesitada de la gracia de Dios. Junto con otras lecciones que aprendimos en 2020, espero que también seamos más prontos en buscar refugio en nuestro Padre celestial. Si nos hemos dado cuenta de que a menudo los medios de comunicación nos presentan verdades a medias en el mejor de los casos y mentiras en el peor, espero que busquemos la verdad con ánimo y busquemos glorificar a Dios mientras luchamos esta batalla cultural contra las ideologías y movimientos que se oponen a Dios.
