EL MATRIMONIO: DOS PERSPECTIVAS, UNA VERDAD

Matrimonio: ¿algo horrible o algo hermoso?

Todo depende de con qué ojos lo estás viendo… Porque cuando empiezas a ver las cosas a la luz de lo que puedes hallar en este mundo, todo empieza a deformarse y corromperse: el matrimonio, el trabajo, las amistades, el gobierno, la familia, etc.

Es preocupante, e impresionante a la vez, con cuánta frecuencia uno puede escuchar hablar a solteros o casados, jovenes o adultos, no creyentes, sobre lo “despreciable” u “horrible” que puede llegar a ser el matrimonio, increíble la forma en que se ha deteriorado al punto en que el divorcio no se lamenta sino que se celebra.

Conversando con una persona me di cuenta del porqué algunos piensan así, y es porque solo están observando a una parte de la humanidad, la parte que busca abandonar todo designio de Dios para hacer lo que bien le parece…¿Y qué frutos ven?: Engaño, manipulación, amor al dinero, infidelidad, peleas, mentiras, divorcios, dejadez, desinterés, egoísmo, violencia, abandono, etc. Esposas buscando el famoso “empoderamiento” de la mujer, están dispuestas a abandonar sus hogares para perseguir lo que el mundo les está vendiendo. Esposos que son violentos o están dispuestos a hacer lo que sea por el dinero. En verdad se pueden encontrar muchos más patrones para analizar el porqué el matrimonio no se ve que esté funcionando.

Observando sólo eso, que no es poco, ¿quién podría desear casarse o quien podría aún admirar la hermosura del matrimonio? De alguna manera llego a comprender el porqué algunos pueden llegar a pensar que es algo tan horrible, indeseable y aún algo no recomendable… Pero ahora, veámos como el matrimonio realmente debería ser:

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra…” (Génesis 1:1)

Tal vez algunos se estén preguntando por qué fui tan atrás en la línea del tiempo… Y es por esta razón:

Entre esos siete días de la creación, Dios creó al hombre y ¿qué dijo el Señor?: “…dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré AYUDA IDÓNEA para él.” (Génesis 2:18) Es ahí que fue instituido el matrimonio.

Este fue instituido ANTES y no después de la caída… El matrimonio no fue una consecuencia de la desobediencia del hombre. El pecado tuvo un gran impacto sobre este, si, pero lo que vimos en un principio en este artículo, no era lo diseñado por Dios.

Dios mismo instituyó el matrimonio, fue el creador de este y en ese sentido, tiene toda autoridad para decir cómo debe ser. Tenemos instrucciones claras en su Palabra: el rol del esposo, tanto como el de la esposa, y también el rol que cumplirán como padre y madre en un hogar.

“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo”. (Efesios 5:22-24)

La SUJECIÓN de parte de la mujer es algo fundamental en el matrimonio… La misma Palabra nos lo advierte, a causa del pecado, la mujer querrá tomar el lugar del varón (Génesis 3:16). Alguien debe estar a la cabeza en un hogar, y ese es el rol que le tocó al hombre. Habrá veces en que no se podrán poner de acuerdo en algo y es el hombre quien tendrá que determinar qué es lo que se hará y ¿qué hará la mujer? SUJETARSE.

¿Por qué? Es lo que dice la Palabra, suficiente razón para abrazar este diseño… ¿Podrás decir que eres más sabio que Dios? ¿Podrás decir que era mejor de otra manera?

“Cualquier cosa con dos cabezas, es un monstruo”. – Voddie Baucham. El mundo sin Dios califica la sujeción de retrógrada y sexista. No puede ver la belleza en el diseño que Dios le ha dado a la mujer, y a las jóvenes les puede parecer algo impensable cuando ignoran el llamado que Dios les ha dado a los hombres.

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”. (Efesios 5:25-33)

Los esposos son llamados a ser el primer ejemplo y reflejo de la manera en la que Cristo amó a su iglesia.

¿Quieres saber cómo Cristo amó? Filipenses 2:5-8 dice:
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

Cristo, el mismísimo unigénito Hijo de Dios, vino en forma de hombre para morir por quienes gritaron ante esa cruz “¡Crucifícale!”, aquellos que persiguieron a su amada iglesia.

¿Puedes imaginarlo? Ese es el amor que los esposos deben estar buscando reflejar para con sus esposas. ¿Qué no deberían estar dispuestos a hacer por sus esposas? ¡OBSERVA A CRISTO! Lo dejó todo, fue humillado y murió en una cruz por los que lo veían como un enemigo del que debían deshacerse.

Cristo eligió a la iglesia, la hizo objeto de su amor y actuó en beneficio de ella hasta el final. Vivió y también murió por ella. 

No soy la única en este tiempo que ha escuchado comentarios horribles acerca de ser esposo o esposa, en especial en relación a la sujeción. Como si fuera lo más bajo a lo que puede llegar una mujer. “¿Viste cómo los cristianos buscan dominar a la mujer?”, “¿Viste cómo te amarra y no eres libre?”, “el matrimonio te corta las alas”, “¿cómo pueden hacerte una esclava?”, “que el patriarcado esto…, que el hombre esto otro…” Ante todas estas afirmaciones decido quedarme con lo que escuche de mi pastor, hablando sobre este tema: “¿Qué otra religión pone a la mujer en tan alta estima que manda al hombre a sacrificarse por ella? NINGUNA”.

El hombre, considero yo, se lleva el trabajo más arduo porque a él se le exige que en su hogar lidere en cómo amar bíblicamente, lidere y provea espiritual y materialmente a su familia, guarde la pureza de esta, sea el ejemplo de una persona abnegada y líder en la intimidad (estos son algunos puntos que Voddie Baucham resalta y toca en una serie de sermones respecto al matrimonio que les recomiendo se tomen el tiempo para verlos, les dejaré el link al final de este artículo). Este es el llamado para un hombre que quiere formar una familia, es algo que realmente conlleva mucha responsabilidad. Puede que muchos varones solteros escapen por el temor a tal responsabilidad, pero eso porqué desconocen el gozo infinito que le traerán una esposa e hijos, y porque olvidan que Dios será quien los sostenga en todo el proceso y bendecirá los esfuerzos que hacen por obedecer fielmente lo que Él les está mandando.

Un matrimonio cristiano, que busca amoldarse al diseño de Dios, aún se da entre dos personas pecadoras, y por lo tanto no será perfecto, ni fácil… Pero he sido bendecida en que puedo observar a muchas parejas a mi alrededor que a pesar de la debilidad de la carne, viven buscando obedecer lo que Dios ha mandado en su Palabra, se aferran firmemente a esa roca yendo contra cultura, ¿por qué? Porque Dios sabe lo que es mejor, y por sobre todo, es lo que mayor gloria dará a Su nombre. Y cuán bellos son los resultados cuando una pareja ama a Dios. Lo que uno observa es totalmente opuesto a lo que se ve comúnmente en una sociedad que odia el diseño de Dios para el hombre y la mujer y por tanto pervierte el significado del matrimonio.

Si te sientes tentado a verlo con los ojos del mundo, detente y empieza a verlo con los ojos de quien lo diseñó, detente a observar a la otra parte de la humanidad que está buscando honrar a Dios con sus matrimonios…¿Ahora puedes ver LA HERMOSURA DEL MATRIMONIO?

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